Mujeres al micrófono: el trabajo femenino radial a través de la historia de la locutora Tita Armengol

Paula Martínez Almudevar

El crecimiento de la radio como negocio, entretenimiento y lugar de trabajo tuvo inicios inciertos y un rumbo errático. Mujeres como Tita Armengol aprovecharon entonces esas condiciones experimentales y poco definidas del medio radiofónico para incorporarse a la radio, escalar posiciones y hacer así una carrera profesional de amplia trascendencia.

Hacia 1936 funcionaban más de veinte emisoras de radio en la ciudad de Buenos Aires. Todas ellas se habían originado por iniciativa privada y tenían un carácter comercial. Algunas contrataban a los mejores artistas nacionales y extranjeros, ocupando edificios de gran categoría. Otras se valían de aficionados y aficionadas o de personas que, motivadas por la curiosidad, decidían probar suerte en el micrófono. Las noches de los sábados, las puertas de los estudios se llenaban de público que buscaba presenciar algunas de las principales transmisiones, ver a sus artistas favoritos y “robarles” un autógrafo.

Sin embargo, a finales de la década de 1920 el escenario había sido completamente diferente. Quienes habían formado parte del mundo de la radio desde sus comienzos recordaban que los micrófonos eran de cartón y las paredes estaban decoradas con bolsas de arpillera. A los conjuntos artísticos sólo se les “pagaba” con un café o se les devolvía lo que habían gastado en el tranvía para llegar. Las artistas cocinaban para toda la emisora ravioles, pucheros y tallarines, y los dueños cumplían los roles de directores, técnicos, sonidistas o lo que fuera necesario.

En muchos de esos recuerdos, aparece la participación activa de numerosas mujeres en el desarrollo inicial de la radio. Tita Armengol ingresó por primera vez a una emisora en enero de 1927, cuando tenía 18 años, y fue para nunca más irse. Su trayectoria es ejemplo de las múltiples posibilidades y estrategias que muchas mujeres desplegaron como trabajadoras en ese mundo del trabajo en formación.

Las primeras emisoras comenzaron a transmitir desde las habitaciones de las casas de los propios inventores. Los barrios porteños de Flores y Almagro, por ejemplo, albergaron los primeros estudios de Radio Belgrano y Radio Prieto, respectivamente. Las condiciones materiales y laborales eran precarias: se usaban bolsas de arpillera en las paredes y los micrófonos, tan rudimentarios, parecían de cartón. Además, el trabajo radial presentaba grandes indefiniciones. Eso fue una oportunidad laboral específica para algunas personas, como sucedió con Tita Armengol. En su primera visita a Radio Prieto en 1927 como invitada a presenciar las transmisiones, pudo observar que “…el mismo señor Prieto era quien oficiaba de speaker”. Eso quería decir que el propio dueño de la emisora cubría el rol de locutor en la radio. Como hacía calor en la sala, Tita se ofreció a “ayudar” a Prieto durante ese día en el micrófono, para que tomara un descanso.Lo hizo tan bien que decidieron contratarla formalmente como locutora de la emisora.

El recuerdo de Tita pone en evidencia que a finales de los años veinte la radio era un lugar de múltiples posibilidades laborales. Además, algunas mujeres hubieron de aprovechar los límites imprecisos de los diferentes trabajos en su interior para incorporarse a las emisoras como trabajadoras en puestos específicamente radiales. Sin embargo, la manera en la que Tita relata esos primeros años y su identificación como trabajadora iría cambiando a medida que también lo hacía el medio.

Tita trabajó de muchas formas en la radio, cuando aún no existían profesiones definidas en las cuales predominaran las mujeres. Las primeras notas que la tenían como protagonista aparecieron en 1928. Allí se la llamaba speaker woman y se resaltaban principalmente sus atributos femeninos. Para 1931, en una entrevista de la revista Antena, Tita destacaba su participación como actriz en una compañía radioteatral, más que su puesto de locutora. Asimismo, las fotografías que ilustraban la nota reforzaban esos sentidos artísticos específicos.

Tita buscaba asemejarse a las artistas que también aparecían retratadas en las revistas de radio. Vestía un sacón con puños y cuellos de piel –que por el color oscuro podrían ser de visón—y unos tacones negros luciendo un corte de pelo según el estilo moderno y la moda de las jóvenes de los años veinte.

Ya con diez años de trayectoria como locutora, en 1936, podía exponer de forma más genuina sus inicios y camino en la radio. Con la experiencia adquirida y la convicción de ser una locutora profesional, ahora Tita opinaba en las entrevistas que las funciones de speaker o locutora eran cada vez mayores debido a que los programas mejoraban. Para ella, eso hacía más agradable la tarea de locución. Las fotografías muestran estas nuevas tareas y esta profesionalización: ahora ya no posaba como una actriz glamorosa, sino como una trabajadora puntillosa, detrás de un escritorio sobre el que ordenaba los avisos publicitarios que debía transmitir o frente al micrófono, disponiéndose a efectuar su trabajo.

Así, en 1931 todavía había muchas cosas que estaban aún por definirse en la radiofonía porteña. Sin embargo, los reporteros de las revistas pocos años después encontrarían a Tita con un mayor cúmulo de experiencias y conocimientos de su labor. Por eso, ella expresaba ser una “…locutora profesional desde el primer día en que me acerqué a una radio”.

Por sobre el glamour y la fama, como resaltaban las revistas del espectáculo, la radio fue un mundo de trabajo para muchas mujeres que, como Tita, formaron parte y construyeron los comienzos de la radiofonía en la ciudad de Buenos Aires. La radio no sólo fue un campo de experimentación para aquellos varones aficionados y asombrados ante la novedad técnica de la “telegrafía sin hilos”. Se trató también de un mundo laboral y cultural habitado y construido por mujeres que se convirtieron, desde esos primeros años, en trabajadoras de la radio.

 

Imágenes:

⦁ Revista Antena, 5/12/1931, nº 29. Pertenece al acervo documental de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.
⦁ Revista Radiolandia, 12/09/1936, nº 443. Pertenece al acervo documental de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

Material recomendado

Martinez Almudevar, Paula (2024) “La mujer avanza en la radiotelefonía…”. El trabajo
femenino en la radio porteña durante la década del treinta. Cuadernos Del Ciesal,
1(23), 1–25. https://doi.org/10.35305/cc.v1i23.154

____2023 “Transformaciones espaciales de un nuevo espectáculo: el caso de LR1 Radio El Mundo en la ciudad de Buenos Aires: Década de 1930”. Avances Del Cesor, 20(28). https://doi.org/10.35305/ac.v20i28.1808

Matallana, A. (2006). Locos por la radio: una historia social de la radiofonía en la Argentina, 1923-1947. Buenos Aires, Prometeo.

*PAULA MARTINEZ ALMUDEVAR
(Santa Rosa, La Pampa, 1993). Es profesora de Historia egresada de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y magister en Historia por la Universidad Nacional de San Martin (UNSAM). Trabaja como docente en la materia Problemas de Historia Argentina en la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ). Integra el Núcleo de Historia Social y Cultural del Mundo del Trabajo en la Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios Sociales (UNSAM) y se encuentra realizando su Doctorado en Historia gracias a una beca doctoral de CONICET.

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Voz: Lourdes Michiqué
Edición: Claudio Torres
Artística: Julio Cesar Lucero